POR: Hernán Ojeda (@ElPibeFaulkner)

El S08E02 de Game of Thrones, uno de los más cargados de emotividad y, sin lugar a dudas, el episodio de las últimas despedidas, cerró con una bellísima canción de fondo interpretada por Podrick. Esa canción, cuya fuente está en los libros de George R.R. Martin, se llama «Jenny from Oldstones», y la historia que nos cuenta bien podría ser un anticipo de lo que vendrá.

Si hay algo que caracteriza a las buenas narrativas es el uso consciente y estratégico de los recursos externos al formato propio: una novela bien trabajada siempre tiene motivos para introducir la transcripción de una carta hallada por el protagonista, el fragmento de un poema que el narrador recuerda de su infancia, hasta el epitafio de alguna lápida; del mismo modo, una serie de televisión sabe cuándo incluir una escena dentro de una obra de teatro, conjugando los lenguajes escénicos y literarios, o una película utilizando su banda de sonido para crear climas o la inclusión de fotografías o videos viejos para ir y volver sobre la linealidad temporal. Los malos usos que se hagan de estos formatos siempre quedan en evidencia, pero el empleo correcto e inteligente de los mismos, al contrario, suele ser sutil y casi imperceptible, puesto que se amalgaman con la narrativa base e impactan como un todo, generando un placer que, en el momento, inclusive anestesia la capacidad de análisis. Pero una vez que caes y te das cuenta, la necesidad de celebrarlo es inevitable.

Un ejemplo de buena utilización es “A Knight of the Seven Kingdoms”, el segundo episodio de la temporada final de Game of Thrones: mientras la reunión en la chimenea entre Tyrion, Jaime, Brienne, Tormund, Davos y Podrick llegaba a su punto cúlmine (incluido ya el emotivo nombramiento de Brienne como Caballero, contra toda tradición), el menor de los Lannister pide que alguien cante una canción para amenizar, y es su ex escudero quien toma la posta sorprendiéndonos con su voz y dándole una cortina musical muy dramática al cierre, que anticipa la Gran Guerra contra el ejército del Night King. La canción elegida fue “Jenny of Oldstones”, cuyo origen no es completamente nuevo, sino que proviene de la obra original de George R.R. Martin. Pero, ¿cuál es la historia que encierra esta canción y por qué fue elegida para representar este momento?

Jenny of Oldstones, el personaje, fue parte fundamental en uno de los conflictos mayores dentro de la familia Targaryen. En el libro Mundo de Hielo y Fuego, que recompone buena parte de la historia y la mitología de Canción de Hielo y Fuego, se cuenta el inicio del mismo:


El primero en desobedecer a Aegon (esto refiere a Aegon V, uno de los últimos reyes Targaryen) fue su primogénito, Duncan, príncipe de Rocadragón y heredero del trono. Pese a estar comprometido desde hacía tiempo con una hija de la casa Baratheon, de Bastión de Tormentas, en 239 DC, durante un viaje por las tierras de los ríos, se enamoró de una joven extraña, bella y misteriosa que se hacía llamar Jenny de Piedrasviejas y vivía en un estado de semisalvajismo entre las ruinas, diciéndose sucesora de los antiguos reyes de los primeros hombres, aunque en los pueblos de la zona la gente se burlaba de esos cuentos e insistía en que solo era una campesina medio loca, cuando no una bruja.

Cierto es que Aegon había sido amigo del pueblo llano, y prácticamente había crecido entre ellos, pero aun así le resultaba inconcebible que el heredero del trono se casara con una plebeya de orígenes inciertos. Su majestad hizo todo lo posible por anular el matrimonio y exigió que Duncan renunciase a Jenny, pero el príncipe, que había heredado la tozudez de su padre, se negó, y ni siquiera dio su brazo a torcer cuando el septón supremo, el gran maestre y el consejo privado se reunieron para insistir en que el rey Aegon obligara a su hijo a elegir entre el Trono de Hierro y aquella salvaje de los bosques. En vez de renunciar a Jenny, lo hizo a sus derechos al trono, en favor de su hermano Jaehaerys, y abdicó como príncipe de Rocadragón. (Martin/García/Antonsson – Mundo de Hielo y Fuego. “Los Reyes Targaryen: Aegon V”, pág. 108)


Duncan, quien sería el siguiente en la línea de sucesión de Aegon V (sí, Egg, ese mismo niño encantador de las novelas/precuela incluídas en la colección llamada OH CASUALIDAD El Caballero de los Siete Reinos, como el nombre de este segundo episodio), renunciaba a sus privilegios por amor a Jenny, rompiendo con esto con el acuerdo entre su padre y Lyonel Baratheon, también conocido como “La tormenta que ríe”. Esto llevó a que lord Lyonel diera rienda a una rebelión que terminó con Aegon V accediendo a la quita de derechos de Duncan -autoproclamado Príncipe de las Libelulas– y prometiéndole a Lyonel que una Targaryen se casaría con un heredero suyo, acuerdo que devino en la unión entre Rhaelle Targaryen y Ormund Baratheon, abuelos de Robert Baratheon y los avales que este último proclamaba para legitimar el reclamo por el Trono de Hierro que se materializó en la Rebelión de Robert. Posteriormente, Duncan y Jenny, quienes convivieron en la aldea dorniense de Refugio Estival, murieron en el mismo a causa de un incendio, que se llevó la vida del Rey Aegon V y su Comandante ser Duncan el Alto -su compañero de viaje en El Caballero de los Siete Reinos y OH CASUALIDAD DE NUEVO, antepasado directo de Brienne of Tarth-, mientras nacía en simultáneo Rhaegar Targaryen, quien sabemos hoy que es el verdadero padre de Jon.

El mito menciona que Jenny, probablemente, haya sobrevivido a la tragedia de Refugio Estival, y que los fantasmas con los que baila en la canción sean los Targaryen caídos junto a ella. Por lo tanto, la historia de Jenny es también una historia que involucra discutir los linajes, que involucra el amor incondicional y los riesgos que conlleva seguir al corazón dentro de una familia real. Así como la renuncia de Duncan Targaryen fue el comienzo del fin de la dinastía al mando de los Siete Reinos, esta canción -inmersa en el progreso actual de los hechos de Game of Thrones– bien podría ser premonitoria: ¿qué tipo de implicancias podría tener para Daenerys continuar con un romance que, a estas alturas, es inviable respecto a sus intereses? Esto ya venía desde antes de los sucesos presentes, con su affaire con Daario Naharis mientras debía concertar un matrimonio estratégico con algún Lord para ganar territorios y ejércitos. En la serie esto se resuelve de manera rápida y sin anestesia, pero en Danza de Dragones la discusión tenía mucho más fundamento, y se menciona el caso de Jenny y Duncan:


Pobre Daario, su valiente capitán. Nunca lo olvidará, no… Sin embargo, si muere, mejor para todos, ¿verdad? Incluso para Daenerys.

«Mejor para Daenerys y para Poniente. —La que amaba al capitán era la muchacha que llevaba dentro Daenerys Targaryen, no la reina. El príncipe Rhaegar amó a lady Lyanna y miles de personas murieron por ello; Daemon Fuegoscuro amó a la primera Daenerys y se alzó en rebelión cuando se la negaron; Aceroamargo y Cuervo de Sangre amaron a Shiera Estrellademar, y los Siete Reinos sangraron; el Príncipe de las Libélulas amaba tanto a Jenny de Piedrasviejas que renunció a la corona, y Poniente pagó la dote de la novia en cadáveres. Los tres hijos del quinto Aegon se habían casado por amor, contraviniendo los deseos de su padre, y puesto que el extravagante monarca también había seguido el dictado de su corazón para elegir reina, les permitió dar rienda suelta a sus caprichos, y los que podrían haber sido amigos leales se convirtieron en enemigos acérrimos. Siguieron traiciones y tumultos, igual que la noche sigue al día, y todo culminó en Refugio Estival con hechicería, fuego y dolor—. Su amor por Daario es veneno; un veneno más lento que el de las langostas, pero al cabo, igual de mortífero» (Martin – Danza de Dragones. “El derrocador de reyes”, pág. 852)


Esta sentencia dicha por ser Barristan en la quinta novela repasa todos los grandes fracasos consecuencia de la ruptura de acuerdos matrimoniales, que devenían siempre en tragedia. Allí anticipaba qué pasaría si Daenerys seguía sus impulsos sentimentales y no sus objetivos políticos. Ahora entra otra vez en juego, teniendo primero una batalla a priori imposible frente al ejército de los White Walkers. No obstante, también entrará en juego lo que quiera y decida Jon que, como sabemos, ya no es Jon sino Aegon Targaryen, hijo de Raeghar y heredero legítimo del trono. ¿Seguirá a su corazón y le cederá el control a Daenerys? ¿Abdicará, siguiendo su lógica de rechazo a las posiciones de poder, y entrará en un posible conflicto con el Norte? ¿Aceptará su destino, entrando en un inminente conflicto con los intereses de Dany?

Esta canción, como vemos, encierra muchísima historia y es una estrategia narrativa brillante para jugar a ser un anticipo de lo que viene, de los posibles conflictos ulteriores a la Gran Guerra contra el Ejército de la Noche. Ya sabemos cómo “The Rains of Castamere” representó un momento clave en el quiebre de la historia de Game of Thrones como lo fue la Boda Roja, y sabemos que no utilizan estos recursos porque sí. Ahora resta tener todo esto en cuenta y ser conscientes de que, sea cual sea el resultado de la guerra, probablemente lo que venga después no sea paz y concordia.

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“Jenny of Oldstones” (Interpretado por Florence + The Machine)

High in the halls of the kings who are gone,

Jenny would dance with her ghosts.

The ones she had lost and the ones she had found,

And the ones who had loved her the most.

 

The ones who’d been gone for so very long

She couldn’t remember their names.

They spun her around on the damp old stone

Spun away all her sorrow and pain.

 

And she never wanted to leave, never wanted to leave,

Never wanted to leave, never wanted to leave

 

They danced through the day,

And into the night through the snow that swept through the hall.

From winter to summer and winter again

‘Til the walls did crumble and fall.

 

And she never wanted to leave, never wanted to leave,

Never wanted to leave, never wanted to leave,

And she never wanted to leave, never wanted to leave,

Never wanted to leave, never wanted to leave.

 

High in the halls of the kings who are gone,

Jenny would dance with her ghosts.

The ones she had lost and the ones she had found,

And the ones who had loved her the most.

 

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